Diferencias en el tratamiento de hernias en adultos
Las hernias abdominales son una condición común en la población adulta, siendo las más frecuentes las hernia inguinal, umbilical, epigástrica e incisional.
A pesar de que el diagnóstico de una hernia es relativamente sencillo mediante exploración física, el tratamiento puede variar considerablemente dependiendo de factores como el tipo de hernia, su tamaño, la sintomatología del paciente y la presencia de complicaciones o enfermedades asociadas.
En esta ocasión abordaremos las diferencias en el tratamiento de las hernias en adultos, explorando los distintos enfoques quirúrgicos y anestésicos disponibles.
Hernia inguinal
El tratamiento estándar para las hernias inguinales en adultos es la cirugía, especialmente en casos donde la hernia es sintomática. La reparación quirúrgica o hernioplastia puede realizarse mediante dos abordajes principales: la cirugía abierta y la cirugía laparoscópica.
En la hernioplastia abierta, se realiza una incisión en la región inguinal y la hernia se repara utilizando una malla quirúrgica para reforzar la pared abdominal. La malla se coloca entre los músculos del canal inguinal. Este procedimiento es común y tiene una tasa de éxito elevada, pero conlleva un periodo de recuperación más prolongado en comparación con la laparoscopia. También puede presentar incidencia de dolor crónico postoperatorio debido a la cicatrización y posible afectación de nervios inguinales.
Por otro lado, la reparación laparoscópica de hernia inguinal implica tres pequeñas incisiones a través de las cuales se insertan una cámara y los instrumentos quirúrgicos. Este método es menos invasivo y suele asociarse con menor dolor postoperatorio y una recuperación más rápida. No obstante, la laparoscopia puede no ser adecuada para todos los pacientes, especialmente aquellos con hernias grandes o con múltiples cirugías abdominales previas.
La cirugía abierta puede realizarse con anestesia local o regional, lo que la hace viable en pacientes con enfermedades asociadas. En cambio, la cirugía laparoscópica requiere anestesia general, siendo una opción especialmente valorada en pacientes activos físicamente o con riesgo de dolor crónico.
Hernia femoral
Las hernias femorales forman parte de las hernias inguinocrurales. Son poco comunes, pero más frecuentes en mujeres, especialmente después de los 50 años. Debido al mayor riesgo de estrangulación herniaria, el tratamiento quirúrgico suele ser más urgente que en otros tipos de hernias.
Los procedimientos son similares a los utilizados para la hernia inguinal, con opciones de reparación abierta o laparoscópica. La elección del abordaje depende del tamaño del defecto, la experiencia del cirujano especialista en hernias y el estado general del paciente. En estos casos, se prioriza la laparoscopia siempre que la condición clínica lo permita, ya que ofrece mejor visualización y cobertura de la zona afectada.
Hernia umbilical y epigástrica
El tratamiento de las hernias umbilicales y epigástricas en adultos es generalmente quirúrgico, ya que no suelen resolverse espontáneamente. La cirugía suele ser sencilla e implica la colocación de suturas locales o una malla para reforzar la pared abdominal y reducir la recurrencia.
La mayoría de los casos se realiza por vía abierta, especialmente cuando las hernias son pequeñas, ya que permite abordajes anestésicos menos invasivos y favorece la recuperación. La elección entre cirugía abierta o laparoscópica depende del tamaño del defecto, la calidad de los tejidos y la salud general del paciente. En hernias pequeñas, algunos cirujanos pueden optar por cierre primario sin malla, aunque este enfoque presenta mayor riesgo de reaparición.
La cirugía laparoscópica se reserva para defectos mayores o pacientes con riesgo de complicaciones locales como infección o dehiscencia de herida.
Hernia incisional o ventral secundaria
El tratamiento de las hernias incisionales o ventrales representa un mayor desafío, ya que suelen ser de gran tamaño y asociarse a más complicaciones. La reparación quirúrgica es casi siempre necesaria y generalmente requiere el uso de malla para disminuir el riesgo de recidiva.
En defectos amplios puede ser necesaria una cirugía reconstructiva de la pared abdominal, utilizando técnicas avanzadas como la separación de componentes para cerrar grandes defectos. Estos procedimientos se realizan bajo anestesia general para garantizar una adecuada reconstrucción funcional y estética.
Abordajes no quirúrgicos
En determinados casos, como hernias pequeñas y asintomáticas, puede considerarse una observación activa. Este manejo incluye seguimiento clínico periódico y, en ocasiones, el uso de soportes herniarios como el braguero, que pueden aliviar síntomas pero no corrigen el defecto anatómico.
Si el paciente desarrolla dolor, aumento de tamaño o signos de complicación, la hernia deberá tratarse quirúrgicamente. El manejo conservador se reserva para pacientes con alto riesgo quirúrgico o con comorbilidades graves, cuando el riesgo de intervención supera el beneficio. En estos casos, es imprescindible un control médico regular.
Es fundamental que el paciente conozca los signos de alarma, como dolor intenso y repentino o aumento de volumen irreductible, que pueden indicar estrangulación y requerir atención urgente.
Si requiere más información sobre el tratamiento de su hernia abdominal o desea concertar una valoración especializada, puede escribirnos a través del siguiente enlace y con gusto le atenderemos: https://bit.ly/3WjOhfM
