¿dolor crónico después de la cirugía de hernia inguinal?

La cirugía de hernia inguinal es uno de los procedimientos quirúrgicos más comunes en el mundo. A pesar de su alta tasa de éxito, un porcentaje significativo de pacientes puede llegar a experimentar dolor crónico postoperatorio, una complicación que puede resultar debilitante y muy difícil de manejar para el paciente. En esta oportunidad queremos brindarle una guía acerca de cómo evitar el dolor crónico después de una cirugía de hernia inguinal, explicando a su vez sus posibles causas.

Entendiendo el dolor crónico postoperatorio

El dolor crónico postoperatorio (DCPO) se define como un dolor que persiste por más de tres meses después de la cirugía, sin una causa evidente que lo justifique, como una infección o recurrencia de la hernia. Se estima que entre el 10% y el 30% de los pacientes sometidos a reparación de hernia en general pueden experimentar DCPO, dependiendo del tipo de hernia y de la técnica quirúrgica utilizada. En la cirugía inguinal los estudios indican que un 12% de pacientes pueden tener dolor a las 3 meses, lo cual disminuye al año hasta 8%. Aunque puede quedar un 5% con dolor crónico intratable de por vida.

Causas potenciales del DCPO

El desarrollo del dolor crónico después de la cirugía de hernia puede deberse a una variedad de factores. Algunos de los más comunes incluyen:

1. Lesión nerviosa:

Durante la cirugía, es posible que se lesionen o irriten los nervios, lo que puede llevar a un dolor neuropático crónico. Los nervios ilioinguinal, iliohipogástrico y genitofemoral son los más comúnmente afectados en cirugías de hernia inguinal. Esta causa no es la más frecuente pero sí la más severa en cirugía inguinal abierta. Escoger un cirujano preocupado por evitar esto y con experiencia es una de las estrategias para evitarlo.

2. Respuesta inflamatoria prolongada:

La inflamación postoperatoria es una respuesta natural del cuerpo, pero en algunos casos puede prolongarse y contribuir al desarrollo de dolor crónico. Es de los casos más comunes y es típico dolor somático. Se puede aliviar con analgésicos y podría tener que ver con la malla arrugada o muy cicatrizada en cirugía inguinal abierta.

3. Tensión muscular:

El uso de mallas quirúrgicas para la reparación de la hernia puede generar tensión en los tejidos circundantes, lo que podría resultar en dolor persistente.

4. Factores psicológicos:

La ansiedad, la depresión y otros factores psicológicos pueden influir significativamente en la percepción del dolor, exacerbando los síntomas y dificultando su manejo. Los pacientes con fibromialgia, depresión crónica no tratada y portadores de otros dolores crónicos son más propensos a tener DCPO. Deben ser compensados previamente a su cirugía.

Estrategias para el manejo del dolor crónico postoperatorio

El manejo efectivo del DCPO requiere un enfoque integral, multidisciplinario y personalizado, ya que no existe una solución única para todos los casos. A continuación, le describimos algunas de las estrategias más comunes para abordar este tipo de dolor.

1. Evitarlo

Ciertas prácticas aseguran problemas nerviosos, como el manejo de los nervios y la neurectomía pragmática. La colocación anestésicos locales durante el procedimiento quirúrgico en los planos adecuados puede ayudar, al igual que la administración de neuro moduladores en el pos operatorio. Es es importante mencionar que, mientras más experiencia y conocimiento, tenga el cirujano, tanto como preocupación, por evitar esta patología, mejores resultados tendrá.

2.Terapia farmacológica

La medicación es una de las primeras líneas de tratamiento para el dolor crónico. Los siguientes tipos de fármacos pueden ser utilizados, dependiendo de la naturaleza del dolor:

– Analgésicos (No opioides): Como los antiinflamatorios no esteroides (AINEs) o el paracetamol, que pueden ser útiles en casos de dolor leve a moderado.

– Antidepresivos y anticonvulsivantes: Fármacos como la amitriptilina o la gabapentina se utilizan comúnmente en el tratamiento del dolor neuropático.

– Opioides: Aunque se utilizan con precaución debido al riesgo de dependencia, los opioides pueden ser necesarios en casos de dolor severo que no responde a otros tratamientos.

3.Terapias no farmacológicas

La inclusión de terapias no farmacológicas en el plan de tratamiento es esencial para abordar el dolor desde múltiples ángulos.

– Fisioterapia: La rehabilitación física, incluida la terapia de ejercicios y técnicas de liberación miofascial, puede ayudar a aliviar la tensión muscular y mejorar la movilidad.

– Terapia cognitivo-conductual (TCC): Esta forma de psicoterapia se ha demostrado efectiva en la gestión del dolor crónico, ayudando a los pacientes a cambiar su percepción del dolor y desarrollar estrategias de afrontamiento más saludables.

– Acupuntura y otras terapias complementarias: Aunque la evidencia es mixta, algunas personas encuentran alivio en terapias alternativas como la acupuntura, la quiropráctica o la terapia de masajes.

4.Intervenciones invasivas

En casos donde el dolor es refractario a los tratamientos convencionales, se pueden considerar intervenciones más invasivas.

– Bloqueos nerviosos: Inyecciones de anestésicos locales o esteroides cerca de los nervios afectados pueden proporcionar alivio temporal o prolongado del dolor.

– Neuromodulación: Dispositivos como los estimuladores de la médula espinal pueden ser útiles para ciertos pacientes, alterando la percepción del dolor mediante impulsos eléctricos.

– Revisión quirúrgica: En casos muy raros, puede ser necesaria una cirugía adicional para aliviar el dolor, especialmente si hay sospecha de que la malla quirúrgica está contribuyendo al problema.

– Neurectomía quirúrgica: en algunos casos, donde se ha agotado el tratamiento, se podría pensar en realizar un procedimiento quirúrgico que implique resecar los nervios de la ingle para dejar sin estímulo esa zona. Los pacientes tienen que completar un protocolo antes de llegar a esta instancia.

Importancia de un enfoque multidisciplinario

El manejo del dolor crónico postoperatorio es complejo y requiere la colaboración de un equipo multidisciplinario, que puede incluir cirujanos, especialistas en manejo del dolor, fisioterapeutas y psicólogos. Este enfoque garantiza que se aborden todos los aspectos del dolor, desde el control físico hasta el apoyo emocional y psicológico.

1.Evaluación integral

Una evaluación integral del paciente es fundamental para identificar la fuente exacta del dolor y desarrollar un plan de tratamiento efectivo. Esto incluye una historia clínica detallada, exámenes físicos y, si es necesario, estudios de imagen.

2.Plan de tratamiento personalizado

Cada paciente es único, por lo que el plan de tratamiento debe ser personalizado. Los objetivos del tratamiento deben centrarse no solo en reducir el dolor, sino también en mejorar la funcionalidad y la calidad de vida.

3.Educación y comunicación

Es crucial que los pacientes estén bien informados sobre la naturaleza de su dolor y las opciones de tratamiento disponibles. La comunicación abierta entre el paciente y el equipo médico fomenta una mejor adherencia al tratamiento y, en última instancia, mejores resultados.

El dolor crónico postoperatorio tras una cirugía de hernia es un desafío significativo, pero con un enfoque integral es posible manejarlo de manera efectiva. Recuerde que cada paciente es único y el plan de acción para el tratamiento del dolor crónico DCPO debe ser indicado por su médico especialista.  

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